Últimamente cuando entro en Tuenti ya no noto esa curiosidad que antes tenía por ver si alguien me ha dejado un comentario, una foto nueva en la que salgo o una petición de amigo de alguien espera ser aceptado. Ahora siento que a Tuenti se le ha acabado el ‘boom’ y se ha convertido en un producto en que repito los mismos pasos cada vez que entro. Puede ser porque las fotos se convierten en minichats, porque los perfiles están llenos de imágenes copiadas unos de otros o simplemente porqué esté pasando de moda.
Las redes sociales se están multiplicando a un ritmo bastante acelerado y esto está generando el desinterés por ideas que, siendo buenas, están siendo sobre explotadas y llevadas por mal camino. ¿Cuantas invitaciones puedo recibir al día proveniente de alguna web de este tipo? Pues mirando mi correo, en esta semana he sido invitado a Hi5, Unilocus y Tagged. Una cantidad de publicidad que yo no he solicitado y que sin embargo estoy recibiendo. Por si fuera poco, si no estoy mal informado, esta práctica esta penalizada en España y otros muchos países más. El mal funcionamiento o una interfaz fea y complicada también influyen mucho en la percepción que un usuario puede llevarse de estos sitios. Aquí podemos destacar el mal funcionamiento de Tuenti o la interfaz de Facebook.
Creo que como sigan por este camino van a perder la oportunidad de consolidar un nuevo tipo de relaciones a través de Internet. Sin embargo, como alguno de estos productos encauce bien el aluvión de peticiones de los usuarios se convertirá en otro grande de la Red como Google, Yahoo!, Meneame…
No sé si leeras diarios de economía y tal, pero desde hace un mes invertir en Web 2.0 es tirar el dinero a la basura. Lo que es hot ahora es invertir en investigación de cómo utilizar efectivamente las posibilidades de la computación en paralelo.
Por cierto, la semana pasada me apunté a Facebook y a los 50 segundos me dí de baja. Las redes sociales son una tontería como una catedral o un bazar